De muy chico rondó por mi cabeza la idea de que somos como las hormigas. Sí, suena raro, pero voy a tratar de explicarlo.
Si observan con detenimiento una comunidad de hormigas, parecen ser ciertamente organizadas. Cada una tiene una labor, respetan un orden en su actividad…en fin, conviven civilizadamente.
Imaginen una pequeñísima hormiga que deambula por ahí. Para ella, un árbol atravesado en su camino debe resultar un obstáculo enorme de cruzar. Sin embargo nosotros humanos, lo cruzaríamos tal vez solo levantando la pierna y dando un paso largo.
Supongamos que tienen la capacidad de pensar, o aunque sea razonar algo, cosa que no podemos afirmar. Coloquen entonces ahora a este ser vivo frente a una habitación de un par de metros cuadrados. Debe resultar un lugar extensamente inmenso para sí.
Teniendo ese concepto, ahora ubiquémosla a la par de una zapatilla de un ser humano. Junto a ese objeto cotidiano para cualquiera de nosotros, seguramente por el tamaño ínfimo de la hormiga, ésta no logre ni siquiera distinguir la forma exacta de ese calzado.
O sea, su mundo diminuto para nosotros, es gigante para ella en todo sentido. Y nuestras formas y tamaños como seres humanos deber ser inimaginables para la hormiga.
De esa forma, se pueden fabular miles de cosas en el universo de la hormiga...Donde un cigarrillo tirado al suelo por un humano provoca un inmenso foco de calor imposible de apagar por la hormiga.
Un vaso de agua derramado sobre el pasto, puede crear una inentendible inundación en el pequeño ecosistema de sus vidas.
El aplastamiento de un zapato sobre decenas de hormigas, le causa la muerte de muchas de ellas, e incluso la desaparición de algunas, sin explicación para el resto.
Pequeños ejemplos de una teoría sin sentido común, que solo se basa en pensar que por su diminuto tamaño, no logran ver y distinguir la inmensidad del ser humano que convive a su lado…
Ahora bien…¿Y si nuestra existencia fuese similar a todo eso? ¿Si el árbol atravesado fuese una montaña difícil de cruzar? ¿Si un incendio forestal es ese cigarrillo arrojado? ¿Si la inundación es el vaso de agua? ¿Si un Tsunami fuese ese aplastamiento sin explicación ni sentido? ¿Y si el universo es esa habitación frente a nosotros que parece no tener fin? ¿Y si somos tan pequeños que no logramos ver y distinguir el calzado gigante de algún otro ser? ¿Y si todo lo que creemos es solo lo que alcanzamos a ver?