Sin poder opinar, por el respeto que le habían impuesto, el niño solo escuchaba a los adultos. Y aunque llegaba a pensar con cierto convencimiento de que estaban equivocados, era preferible callar.Claro, es que era apenas un niño, y le parecía todo tan lejano eso de ser mayor.
Le chocaban y no le cerraban expresiones como: -Pobre!...¡Era muy joven! ¡Se quedó viuda tan joven! ¿Qué va a hacer ahora sola?
Porque para el niño, que era niño, esa costumbre de los adultos de mostrarse invencibles ante la inocencia de un pequeño, lo hacían pensar que el que se había ido ya había vivido demasiado, y la que se había quedado sola era lo suficientemente fuerte, mayor y adulta para afrontar esa situación sin mayores sobresaltos. O por lo menos así se lo habían explicado…
Incluso no había manera de comentarlo con sus pares pequeños. Es que todos en cierta forma habían sido criados de la misma manera, y tampoco encontraría allí una respuesta que evacue sus dolencias.
Y eso quedó grabado así en su subconsciente. Tal vez porque definitivamente siguió adelante con una infancia feliz. Y no había tiempo para detenerse a pensar demasiado en esas cosas.
Fue creciendo como todos, y ni siquiera esa rebeldía que caracteriza al adolescente le hizo ver las cosas de otra manera. Es más, nunca volvió a preguntarse al respecto.
Solo cuando llegó a esa edad, y vio que los demás también se acercaban a cumplir esa cantidad de años, la pregunta volvió a retumbar en su cabeza.
¿Qué estaba pasando?...Nada!...Solo es que se detuvo en su vorágine de vivir y pensó. Se comenzó a dar cuenta que la frase "los años pasan rápido", no es solo una frase armada. Que a pesar de todo lo vivido, no sentía tan lejano todo aquello.
Analizó y entendió entonces aquello de -Pobre!...¡Era muy joven!...porque sería como dejar el mundo aquí y ahora. Y de ser así, teniendo tanto por vivir y habiendo vivido tan poco, pareciera nada tendría sentido.
Imaginó entonces el terrible malestar de esa mujer, quedándose sola y sin saber qué hacer.
Es que tenía ya esos años encima y aun se sentía un joven!....Entendió entonces que realmente aquel que se había marchado esa terrible noche, también era joven, como afirmaban los adultos por aquel entonces. O por lo menos no había terminado de vivir lo suficiente.
Porque pasados los años, y a pesar de haber enfrentado los vaivenes de la vida misma, haber chocado una y otra vez, y haberse levantado. Haber reído y llorado con la misma intensidad…A pesar de todo…la esencia de su ser seguía siendo la misma que cuando era niño.
Entendió al fin entonces, que el adulto fuerte e invencible no existía y que todo se trataba de esa mentira piadosa y permitida que ahora él les contaría a sus hijos.
Finalmente, pudo darle respuesta a esa incógnita que lo acompañaba sin saberlo desde muy pequeño…Aunque la revelación solo trajo mas preguntas, que quién sabe algún día pueda contestar también.-