Un cafecito caliente que acompañan unas tostadas. No ha pasado ni un ratito y otra vez mira el reloj. No se sabe para qué, pero sabe que ya es tarde. Entonces apura el trámite y esta listo para andar.
No se fija en el camino, solo le importa llegar a encerrarse en la oficina. ¿Cuántas horas por semana? Nunca se puso a pensar!...Después de tanto estudiar, no vale la pena contarlas.
Lo importante es que está ahí, por un sueldo que le alcanza. ¿Para qué?...Por ingresos y egresos, nada mas que para eso.
Tarde, cansado, con hambre, sueño y hastío, emprende la retirada. Ya en camino piensa en frío: “Un día más para la jubilación”…Y eso le hace bien.