Solo ponerse a pensar un instante que todas las canciones que conocemos, absolutamente todas las que alguna vez escuchamos, giran en torno a tan solo siete notas musicales y sus variantes, es realmente maravilloso.
Alguien, alguna vez descubrió y enumeró esas siete notas de forma ordenada y después vino todo lo que vino después.
Explicando esto a alguien de otro planeta, que jamás halla escuchado una melodía, daría que pensar que éste recurso tan simple se agotaría al poco tiempo de ser aplicado. Sin embargo dicen, las mejores canciones son las que todavía no se han inventado.
Es que resulta de este arte una ciencia tan inexacta, que si bien existe una forma, las variantes son tan infinitas como oyentes puedan existir. Esas variantes se ponen en juego cuando aparece el factor emoción. Tanto del que compone, como del que escucha la obra. Allí en donde nace la inmensidad del genero y lo infinito de la composición e interpretación musical.
Dos compositores distintos, hacen dos canciones diferentes, en las que utilizan las mismas notas musicales. Sin embargo, cada quien con su espíritu y emoción hace de su composición una obra única.
Del mismo modo, dos oyentes distintos, con la misma canción en sus oídos, no sentirán lo mismo al escuchar.
La música es arte que se hace ciencia, pero que no existiría sin espíritu, sin emoción y sin sentimiento….Por eso empecé escribiendo “Hay quienes disfrutamos la música de otra manera”…Es tan raro!