Manda Miento

Si existe algo realmente gratificante…es cuando tiras al aire una teoría, de la cual en realidad no estas del todo convencido, pero en cierta forma favorece a los hechos de ese momento. Y tiempo después resulta que era tan cierto eso que dijiste, que todo lo alocado que sonaba se transforma en ciencia exacta.

Hace un tiempo, en una charla dije que el bautismo del que tanto habla la iglesia cristiana en sus escrituras, en tiempos actuales se encontraba devaluado. Que me parecía que había quedado de lado todo el significado religioso con el que fuese creado en su momento. Y que actualmente  solo se trataba de una costumbre pagana.

Los mas religiosos me miraron de mala manera, murmuraron por lo bajo y hasta criticaron mis dichos.

También incluso me animé a decir que hasta habíamos dejado de lado ese concepto ancestral de pensar que los padrinos ocuparían el lugar de padre y madre en caso de que éstos le faltaran al niño.

Claro que me hubiese gustado que fuese de otra manera, y que realmente existieran esos códigos que se manejaban tiempo atrás. Claro que me gustaría ser más creyente de todo el circo, y pensar realmente que se trata de un acto de fe. Pero lamentablemente, se que no es así, y como dije al principio de este escrito…En ese momento, aunque no estaba del todo convencido y sonaba a excusa, me salio decir eso para que cierre de alguna forma lo que estábamos haciendo.

Recuerdo también que argumenté mis dichos diciendo: "Esto se trata solo de vivir el momento. Hoy son ustedes los que acompañan mi vida, y el hecho de elegirlos en ese roll es una forma de agradecer, de re-afirmar". Es decir "Hoy me siento bien" "Hoy son ustedes"…pero no se los obliga a nada mas que eso.

Años después, la teoría cierra a la perfección. "Me sentía bien" "Eran ustedes"…y solo se trató de una costumbre pagana, en donde se dicen cosas que nadie cumple…Incluido yo.-

Navidad es...

Recuerdo las navidades. Recuerdo las mesas largas con mucha gente.
Si hasta se podía oler eso que llaman “espíritu navideño” en la casa de mis abuelos.
Largos tablones y caballetes ornamentados por mujeres en el patio, al aire libre.
El tío entrando medio corriendo con el barril de cerveza, papá con la barra de hielo al hombro, y junto al abuelo, el ritual de armar la chopera para esa noche.
Recuerdo que eran largas noches interminables, cargadas de emociones, risas y ese niño correteando por ahí que era yo.

Se oían discusiones!…de política, de futbol, de religión…que no me importaba participar...Nada preocupaba mas que la llegada de las doce.
Escuchar anécdotas de adultos que poco entendía, pero que veía a los mayores reír con tal energía que atrapaban a cualquiera.
Jugar un poco con mi hermana, mis primos…Y también aburrirse un rato estaba en el plan. Como cualquier niño en una reunión.

Pero si hay algo que a la distancia se extraña y tal vez resulte la mejor prueba de que hemos crecido, es ese abrazo fuerte, muy fuerte!... multiplicado  por muchas veces que recibía a la hora de brindar.
Y no es que ahora no pase…eso no cambia. Lo que cambia es el contexto, los motivos, la emoción puesta en otras cosas.

La evolución

Dicen los biólogos, experimentados y sabihondos de estos temas, que el hecho de sacar un animal de su habitad natural, es directamente atentar contra su especie.
Que además no es recomendable el cautiverio de ciertas especies que por obra de la naturaleza han sido concebidas en cierto ámbito. Y que al querer acostumbrar forzosamente su comportamiento en otro, ésta perderá su instinto y por más que lo parezca ante la exposición, no será lo mismo.
Dejando de lado una posible creencia religiosa y volcándose hacia un pensamiento netamente científico, que defiende la teoría de la descendencia del ser humano de algún tipo de mono que fue evolucionando hasta llegar a aparentar lo que hoy somos…Pregunto:
-¿Ocurre lo mismo entonces, con un niño, quién quiso el destino naciera en algún punto determinado de este planeta que nos toca habitar y por necesidades de sus progenitores o por el simple anhelo de éstos deciden mudar sus pertenencias hacia otra urbe, colocando a éste ser vivo en otro habitad que no fuese el mismo que vio al nacer? 
La ciencia ya ha dado su veredicto sobre eso…"El hecho de sacar un animal de su habitad natural, es directamente atentar contra su especie".

Los ciclos

No importa si pueda resultar políticamente incorrecta la frase, de todos modos y aunque me duela debo decir: “No creo en la amistad”

Puede sonar mal, es cierto y lo entiendo. Sobre todo en oídos de quienes dicen llamarse “amigos”. Y seguramente molestará a aquellos que dicen tenerlos. Pero créanme que no se trata de la necesidad de escribir luego de un desengaño, o hecho en particular, si no más bien un conjunto de situaciones personales y ajenas que me llevan a cierta altura de la vida a pensar de este modo.

Empiezo a creer en los buenos momentos compartidos. En los agradables recuerdos que uno guarda con tal o cual persona. En vivencias a lo largo de la vida en compañía de otros. Y aunque prefiero quedarme con eso, lejos está de ser lo que me han inculcado de niño, y lo que uno espera del concepto “amistad”.
Y no estoy diciendo “Yo sí y ellos no”. Que no se interprete el escrito como un monologo de alguien que desde un lugar distinto o elevado viene a querer juzgar al resto. Al contrario!...Es solo un punto de vista de uno mas. No les quiero contar como soy, no me describo a mi  mismo. Intento interpretar un comportamiento social común.-

Yo también tuve mi “mejor amigo”, todos lo tuvimos, y la mayoría en algún momento lo fuimos. Esos son los buenos momentos compartidos, que uno atesora entre los más agradables recuerdos a lo largo de la vida, a los que me refería mas arriba.

Aunque cuando ese lazo supuestamente inquebrantable, esos códigos que se decían inviolables, esa conducta que se creía intachable o esa ciega mutua confianza se estropea. Pues entonces nada volverá a ser igual de ahí en adelante.
Nada quedará después de eso. Todo lo que venga después solo será nada.

Y podemos hablar, y pedir perdón, y dar explicaciones, y prometer…y podemos hasta incluso mentir para no herirnos más. Podemos hacer como que no pasó nada…Pero pasó. Paso eso que no tenía que pasar. Paso eso que pensábamos que jamás pasaría. ¿A quién no le paso?
¿Qué esperar de esa persona después de eso? ¿Qué esperar de otra persona después de eso? Si del que jamás lo esperarías vino el golpe, ¿Cómo confiar en la caricia alguien más?
Porque después de un tiempo, seguramente vendrán otros a ocupar ese lugar. Y podemos dejar lo que paso en la memoria, solo como un agradable  recuerdo de buenos momentos compartidos…Y podemos volver a creer…Y así…

Son ciclos que comienzan y acaban. Con unos y otros. Es la necesidad del ser humano de contar con alguien en la soledad. Con quien compartir, a quien contar, admirar, corregir, escuchar…esperar!  Aun a sabiendas de que pueden volver a fallarte, y que puedes volver a fallarle.

Lamentablemente, a veces nos damos cuenta y advertimos el ciclo. Generalmente a mayor edad, y después de haber pasado varias veces por esa secuencia repetitiva que te lleva al deja vu. Y entonces escribimos cosas tan desagradables y desacertadas para algunos como decir: -“No creo en la amistad…Solo tengo buenos recuerdos de  momentos compartidos a lo largo de la vida en compañía de otros...”